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Precauciones contra la peste en 1820

El contagio de la peste, que aterrorizó a buena parte de la humanidad durante muchos siglos, hizo que se tomaran todas las medidas posibles para evitar su propagación, en especial a través del comercio marítimo. Una de esas cautelas que ha dejado testimonios escritos son las llamadas “cartas patentes”, documentos certificados por la autoridad competente en los que se aseguraba que la ciudad de partida estaba libre de la terrible enfermedad contagiosa para que no se le pusiese impedimento en la ciudad de destino.

Este es el caso del documento que se publica, incluido entre los fondos del Archivo Municipal de Sevilla (Servicio de Archivo, Hemeroteca y Publicaciones del ICAS). En esta ocasión, se trata de un navío procedente de Cartagena –el San Jaime-, con siete marineros de tripulación, incluido su patrón, Mariano Bisquert. En 1820 se dirigía a Sevilla con 600 fanegas de cebada. El documento está encabezado por una invocación gráfica de carácter religioso, con los grabados de la Virgen, acompañada de dos santos muy vinculados a las enfermedades, San Sebastián y San Roque (MFG).